24/11/2020

Nuevos Derechos: Aborto, Marihuana, y su relación con el progresismo y conservadurismo

    ¿Cómo reacciona la sociedad argentina ante los cambios? ¿Hay una reacción homogénea, o hay distintos grupos que reaccionan de diferentes maneras? ¿Qué dinámicas subyacen detrás de la puja por nuevos derechos? Estas y otras preguntas fueron las que nos impulsaron a abordar la temática de progresismo y conservadurismo en nuestro imaginario social, y […]

 

 

¿Cómo reacciona la sociedad argentina ante los cambios? ¿Hay una reacción homogénea, o hay distintos grupos que reaccionan de diferentes maneras? ¿Qué dinámicas subyacen detrás de la puja por nuevos derechos? Estas y otras preguntas fueron las que nos impulsaron a abordar la temática de progresismo y conservadurismo en nuestro imaginario social, y su relación con las conquistas de nuevos derechos. 

 

En la actualidad hay varias corrientes en puja por lograr actualizaciones y mejoras en materia de ciudadanía y derechos. Por cuestiones propias de la historia social de una nación vemos que algunos temas son más fácilmente aceptados y que otros encuentran resistencia. El presente articulo pretende analizar las opiniones de la sociedad argentina en relación a la legalización de nuevos derechos: el aborto legal seguro y obligatorio y el consumo de marihuana, apoyados en los datos arrojados por la última encuesta nacional realizada por Opinaia durante el mes de octubre.

 

Es interesante, antes de meternos de lleno en los datos y resultados, pensar en la tensión entre progresismo y conservadurismo, avance y resistencia. No siempre obedecen a una lógica lineal del tipo ‘progresismo’ como algo bueno y ‘conservadurismo’ como su opuesto negativo, y eso se ve reflejado en las opiniones de la sociedad, a veces contradictorias o sorprendentes. Ciertos progresos o suma de derechos suelen ser vistos como un riesgo o algo desconocido que atenta contra los valores tradicionales, y ante esto muchos prefieren mantenerse en dónde se encuentran. Esa sería la postura conservadora, la cual no necesariamente significa “gente mala que no quiere que la sociedad mejore”, sino que obedece a un desconocimiento o desconfianza de que esas “mejoras” realmente sean de la manera en que las plantean sus promotores. Ante el cambio o ante lo desconocido, muchos prefieren abstenerse, o informarse más antes de dar un paso en esa dirección y mantener el status quo.

 

Indaguemos en las particularidades de las dos temáticas que han entrado en la agenda pública en las últimas semanas: la legalización del aborto y la marihuana. A través de un sondeo online de alcance nacional, hemos medido la opinión de la gente respecto a ambas temáticas. Se ha visto cierta reticencia en ambos temas, lo cual es lógico y responde a la dicotomía anteriormente expuesta entre progresismo / conservadurismo. Entre los que se arriesgan y creen que es menester buscar el cambio, y los que dudan y prefieren ir a paso seguro. Sin embargo, mediante el análisis de los resultados vimos que hay ciertas apreciaciones que nos resultaron relevantes a la hora de evaluar tanto el aborto como la marihuana y que complejizan el debate sobre el progresismo y la ampliación de derechos.

 

Veamos el siguiente ejemplo:

Segun lo consultado hay mucho más desacuerdo en legalizar el aborto (49%) que la marihuana (38%). Esto va en contra de lo que se podría suponer desde el sentido común, de pensar que la gente estaría más en desacuerdo a legalizar “una droga” antes que una medida sanitaria para la interrupción del embarazo, destinada a salvar vidas y a concientizar sobre la educación sexual y la violencia de género. También va en contra de la noción de que el aborto está cada vez está mas cerca de ser legalizado porque es un tema que esta en agenda hace varios años y está siendo militado por amplios sectores de la sociedad que lo consideran un tema urgente, un derecho necesario para dar un paso importante hacia la igualdad de género.

 

Para tratar de entender este alto desacuerdo, que ha ido en ascenso con el correr de los meses, sería necesario indagar en las cuestiones de cómo el feminismo (principal impulsor de la legalización) es percibido por una parte de la sociedad como un grupo extremista y contestatario, y de cómo el factor religioso puede incidir en temas de índole sexual. Sin embargo, esto no está dentro del alcance del presente artículo.

 

Por otro lado, analizando las percepciones sobre  la marihuana, también hay datos que nos llaman la atención, y que de alguna manera van en contra de lo que creíamos que se pensaba desde el sentido común:

Las personas que están a favor de legalizar la marihuana representan un porcentaje casi igual a quienes están en contra (38% en contra, 34% a favor). En adición a esto, hay un amplio acuerdo para legalizarla con fines medicinales (70%), aunque no tanto así para fines recreativos (24%). Las asociaciones respecto de la marihuana tienen más que ver con temas anímicos, como la depresión, la enfermedad, la ansiedad, si listamos las asociaciones más negativas, y relajación, tranquilidad y libertad entre las más positivas. A su vez, hay una leve tendencia a asociar la marihuana con la delincuencia, pero también con la baja del narcotráfico. Por último, se considera a la marihuana como la menos peligrosa de todas las sustancias, entre el alcohol, el tabaco, el éxtasis y la cocaína. En resumen, una apreciación no tan negativa como tal vez se podría haber imaginado desde el sentido común.

 

Es entonces cuando nos damos cuenta de que la cuestión de progresismo / conservadurismo es más compleja e involucra a elementos particulares de cada derecho que se intenta conquistar.

 

Por último, consideramos importante hacer una segmentación de los grupos que encontramos como más promotores de derechos y los que más se oponen. El objetivo de este artículo no es indagar en la relación entre derechos, progresismo y conservadurismo, pues implicaría ahondar más en otras cuestiones más relativas a una tradición histórica de las corrientes ideológicas hegemónicas de nuestra sociedad. Simplemente nos limitaremos a esbozar algunas líneas sobre los grupos sociodemográficos que se alinean dentro de cada tendencia, apoyados en el análisis de los datos de la encuesta.

 

Entre los que están a favor de la ampliación de derechos, encontramos personas jóvenes, centennials y millennials. Este grupo es más promotor de la legalización de la marihuana que del aborto. También encontramos a personas de nivel socioeconómico alto, que podríamos asociar con un nivel educativo más elevado. También se encuentran más en la provincia de Buenos Aires (en la dicotómia urbano /rural se encuentra la diferencia entre los promotores y los que se oponen al aborto). A nivel político, entre los que promueven los derechos encontramos principalmente a votantes de izquierda y los votantes de Espert, en donde vemos una correlación interesante. A nivel de género no se ven diferencias, pero sí, como era de esperarse, las mujeres están más a favor de la legalización del aborto que los varones por una cuestión de estar directamente implicadas por la naturaleza de la temática.

 

Por otro lado, y en contraposición a los grupos anteriormente expuestos, entre los que se oponen a las corrientes progresistas, encontramos a personas de mayor edad (“Generación X” y “Baby Boomers”). También encontramos gente de nivel socioeconómico bajo. A nivel regional, las zonas más rurales son más conservadoras. A nivel político, los votantes de Gomez Centurión y de Macri son quienes se oponen a los cambios. Los votantes del Frente de Todos se hallan en un punto medio entre ambas corrientes.

 

Como conclusión, podemos decir que los temas de aborto y marihuana tienen un solido grupo que puja por legalizarlos, cerano al 35% en ambos casos, y a este grupo se opone a uno de igual magnitud que, por una serie de motivos que podrían profundizarse en otro articulo, no buscan o promueven los cambios, sino que prefieren mantener el status quo. Lo interesante sería pensar cómo reaccionan los indecisos a medida que ambos temas sigan creciendo en las agendas públicas. Teniendo como ejemplo el aborto, a medida que el tema más se fue poniendo más en discusión, crecieron las reacciones negativas ante los grupos que promueven los cambios, encontrándolos peligrosos y reaccionarios, pero podría considerarse como una resistencia al cambio esperable y que puede torcerse con información y debate.

Cristian Rovere

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Tomas Fuchs

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